Querido Alberto,

Llegaste a la vida de Nancy y de mi como un alivio en un momento difícil. Todavía recuerdo la primera vez que nos vimos en el 1er Drupal Summit Latino en Lima, estaba muy sorprendido al saber que viniste desde tan lejos. Y es que no me podía imaginar que alguien venga desde Bogóta por sus propios medios, solamente para asistir a la conferencia y darnos aliento para continuar el camino.

Recuerdo también que el año pasado, cuando te invitamos y pudimos recibirte como te mereces en el Drupalcamp Perú - Lima 2012, y luego de habernos visto previamente en el 1er Drupalcamp Bogotá, pasamos tiempo juntos, conversando acerca de nuestros sueños para la comunidad de Drupal Latino, y cómo podíamos hacer para llevar el proyecto adelante. Tus ideas e iniciativa han quedado conmigo para inspiración.

Todavía me arrepiento de no haberte podido acompañar a tomar el bus en el que nos dijiste que irías a Arequipa para continuar con tu travesía en Perú, la cual esta vez iba a tomar un poco más de tiempo. Y de pronto vino lo inesperado…

Aún no puedo entender porque desapareciste de un momento a otro de las redes sociales, y nos dejaste, y luego nadie da razón de ti en Perú ni en Colombia. He presentado este caso a las autoridades pero me han respondido que solamente tus familiares pueden solicitar tu búsqueda… Luego de 4 meses me dan esta respuesta tan frustrante y no sé que más hacer…

Pido a Dios todo poderoso que te tenga bien, donde sea que estes. Y si alguna vez llegas a leer esta carta, quiero que sepas lo mucho que significas para Nancy y para mi. Ella siempre lleva el bolso “Colombiano hecho en Ecuador” y se acuerda mucho de ti ¿habrá algo más Latinoamericano? Y yo tengo bien grabados tus consejos, ¡no voy dar marcha atrás en los sueños que emprendimos juntos! de hecho, perdóname por esperar tanto a que aparecieras, tal vez Dios sólo te puso en nuestro camino por un momento, el sabe porque hace las cosas!

Que el Señor me lo bendiga Alberto, y en mi fé tengo esperanza de volver a verte, aquí o en la otra.

Fernando y Nancy