A palo dado ni dios lo quita

Uno de los momentos que puede ser muy determinante en la vida es cuando miramos hacia atrás, para hacer memoria, y nos preguntamos:

¿De que me ha valido todo lo que he hecho?

Para algunos puede ser una pregunta muy dura que se suele esquivar y no tiene un respuesta grata. Para otros, y me siento afortunado por ello, es una pregunta que nos lleva a un viaje mental, a recordar momentos maravillosos y otros duros, momentos llenos de alegrías, de satisfacción, de tristeza y de alivio. Tal vez a este momento ya tienes una lágrima en la mejilla o una sonrisa que llame la atención a quien pueda estar a tu costado. Muchas veces es fantástico recordar y estoy muy agradecido por seguir aprendiendo de muchos de mis recuerdos. Espero que esta pastilla te pueda dar un “empujoncito” ;)

¿Por qué he juntado dos tags en este artículo: Dios y Software Libre? ¡vaya mezcla! pues hay varios puntos en mi vida de cristiano que coinciden con mi militancia en el Software Libre. Y uno de esos puntos es que en ambas cosas invierto mi tiempo. La razón, por cursi que parezca, es que lo hago sin esperar nada a cambio; lo hago para no recibir nada, literalmente. Algunas veces he conseguido que mi esposa se moleste conmigo al ver los desajustes financieros que produce mi mal hábito de dar sin pensar en mis demás responsabilidades. Pero ella solo trata de cuidarme, no quiere que me sienta defraudado al escuchar las críticas de quienes se dan por mal servidos por mis favores, y de el poco valor que algunos le dan a lo que digo o a lo que hago. Curiosamente algunas personas, a veces después de años, me agradecen o me dan la razón. Pero aún, ninguna de estas cosas me da satisfacción, nada de lo que puedan decir o hacer me da satisfacción, ni es mi recompensa por todo lo que - hasta sin darme cuenta - he “alcanzado”.

Vaya, tal vez sea yo el que tenga que aprender a valorar… ¡un momento! No he dicho que no valoro, y que aveces me emociono hasta las lágrimas cuando alguien me dice esta mágica palabra: “gracias”. Creo que puede ser muy reconfortante, pero todavía no es una recompensa que me de satisfacción, entonces no me afecta si no lo hacen.

Algunos amigos muy cercanos me han dicho que estoy loco por mi forma de pensar, y que tenga cuidado porque puedo estar dando a entender que tengo un malvado interés oculto. Y tienen parte de razón en que estoy loco, porque de otra forma no querría cambiar a este mundo, y que tengo un interés oculto porque solo un par de personas saben lo que realmente me importa. ¿Pero malvado? creo que sería a lo sumo egoísta. Así es, estoy diciendo que tengo un interés egoísta y que eso es muy positivo para mi. Espero que también para ti que lees mi improvisado artículo.

Lo que realmente me interesa, o “mi interés oculto”, al organizar eventos de tecnología y - por otro lado - compartirles el evangelio a mis vecinos, con los costos económicos, familiares, laborales y profesionales que esto implica, pues es:

Crecer como persona

Egoísta como suena, tanto que algunos pastores se pueden escandalizar y en términos religiosos solo voy a responder: no quiero defraudar a mi Señor cuando me presente ante Él. Pero el centro de todo lo que quiero decir, está en la siguiente reflexión: se trata de que estaría muy decepcionado de mi, tal vez deprimido y muy insatisfecho, si no hubiera crecido como persona, y eso solo lo puedo analizar dentro de mi. Tal cual, la mayor recompensa es la que se queda dentro de mí, hasta el final de mis días, mi mayor recompensa es ver que he crecido como persona. Cuando recuerdo mis años de jovenzuelo y analizo mi antigua forma de pensar, mi forma de ver a las personas y mis sueños, me doy cuenta que estaba yendo en la dirección equivocada. Creo que limitar y dirigir mi egoísmo hacia la búsqueda del crecimiento interno, me ha servido de mucho.

Espero que a partir de ahora puedas usar el egoísmo a tu favor. Cuando recibas palos en la vida, de esos que “ni Dios puede quitar” ¡pero sí aliviar y sanar de maravilla! pues aprende de ello. Piensa en todos los obstáculos que tuviste que superar, en las maravillosas personas que conociste en el camino, y demás vivencias que le contarás a tus nietos. Y si prestas atención te darás cuenta que tu forma de pensar ha evolucionado, que has vencido tus temores y esas murallas que tenías al frente se habrán convertido en muros de papel.

Por cierto, todavía tengo que crecer mucho más, pulir muchísimos defectos que solo pude sentir cuando me apaleaban, así que queda mucho trabajo por hacer dentro de mi, y con fe prosigo a la meta.

¡Un abrazo y Bendiciones!