“Mi vida no tiene un norte” ¿Cuántas veces te has dicho eso?

El norte es la dirección a hacia donde la sociedad moderna nos dirige. Y esto lo vemos a diario en frases como: “escala tu carrera profesional”, “has que te asciendan el puesto”, “eleva tu nivel socio-económico”, ¡más alto! ¡más alto! Pero, ¿realmente “llegar más alto” debería ser nuestro enfoque? Que tal si pensamos por un momento en otra forma de ver las cosas. Con ello en mente, veamos ahora cómo se relaciona cada dirección y punto cardinal con la cultura actual:

  • Norte = Arriba = Dirección principal, enfoque en ascender.
  • Sur = Abajo = Dirección equivocada, lleva a la ruina.
  • Este = Derecha = Dirección secundaria, no lleva a ningún lado.
  • Oeste = Izquierda = Dirección secundaria, parece tan inútil como el este.

Cuando NO vamos hacia el norte nos sentimos sin dirección, que estamos yendo en la dirección equivocada. Aunque a veces, al ver que no “subimos”, preferimos caminar de costado en la vida, con tal de no ir hacia la peor dirección. ¡Mejor quedarse quieto! ¿cierto? Creo que NO. Ver las cosas de esa manera no nos está llevando hacia nada bueno, ni como sociedad, ni como cultura, ni como especie humana. Haciendo un auto-análisis cabal y consciente es fácil darse cuenta de que estamos individualmente y colectivamente yendo hacia un norte que en realidad es un sur ¡la ruina!


(Mapa muy antiguo de Jerusalem, en un mosaico de la iglesia de Madaba - Jordania)

En el mapa, es muy curioso notar que la puerta norte de la ciudad, se encuentra al lado izquierdo. De tal forma que el este, queda como dirección principal. Entonces, ¿Que tal si apuntamos hacia el Este? veamos cómo podría cambiar el significado de cada dirección y punto cardinal:

  • Este = Derecha = Dirección principal, enfoque en colaborar.
  • Oeste = Izquierda = Dirección equivocada, lleva a la ruina.
  • Norte = Arriba = Dirección secundaria, no lleva a ningún lado.
  • Sur = Abajo = Dirección secundaria, parece tan inútil como el norte.

Ahora se ve más claro que el norte es un camino hacia ningún lado, y que ir de costado en la vida es como jugarse a la suerte (tal vez por eso algunos dicen haber tenido mucha). Es ahora cuando los que buscaban ascender parecen sólo estorbar a su entorno, e incluso llegaron a pisotear, traicionar, jugar sucio a otros, o hasta cometer crímenes. Como resultado algunos de ellos y ellas están en las cárceles, otros viven perseguidos y la mayoría está muerto en vida, engañado por sus propias ideas y; tal vez consciente, sigue repasando las mentiras que mantienen su “status quo”. Una pesadilla de la cual no puedes despertar… ¿Te suena familiar?

Por el contrario, el este, es esa dirección a la que algunos van y son admirados por ello, pero muy pocos están dispuestos a seguir porque les es totalmente opuesta. Es un camino que se recorre con la disposición de poner primero al prójimo, donde el que sirve es el mayor. Es curiosamente hacia donde gira La Tierra, ir hacia el este significa ser de los que “empujan el coche”, de los que con su esfuerzo hacen mover cada día este mundo. Y están dispuestos a ser “uno más” “allá afuera”. Allá en sus casas son reyes y reinas, su castillo está adornado de valores y virtud, que trasciende el espacio porque solo puede morar en ese lugar infinito llamado corazón. Y al llegar a casa esta noche, cansados y satisfechos por su trabajo, verán a sus seres queridos, les entregarán todo su amor y tendrán una noche más de paz, viviendo felices al margen de su “clase social”, “etnia”, “estrato económico” y demás formas de discriminación que aprendimos yendo hacia el norte.

Espero de todo corazón que estas palabras te ayuden a examinarte, pregúntate ¿en qué dirección voy? tal vez los años ya te dieron un adelanto, o tal vez recién estás descubriendo que puedes escoger. En mi caso, decidí seguir a Cristo hace una década y ha sido para mí la mejor dirección.

Que Dios te bendiga.